No puede haber paz externa sin paz interna, y viceversa, lo uno y lo otro van unidos. No puede haber una sin la otra.
Si se produce un desequilibrio externo afectará a lo interno y del mismo modo si este surge internamente. Por ejemplo, un conflicto como una guerra desencadenará un desasosiego generalizado en la población. Un psicópata, es decir, un desequilibrado interno, generará pavor en la gente que lo rodea. Esto es así porque el ser humano es un ser social, donde la conciencia y el mundo están en relación y forman una estructura.
Alguien podría tener herramientas para actuar y reestablecer la paz interna o participar con otros compañeros en organizaciones que velan por la paz externa y la resolución de los conflictos sociales.
Existen tanto las herramientas como las organizaciones pero necesitamos que se extiendan, se implementen y se multipliquen.
Hoy estamos asistiendo a un gran desequilibrio tanto adentro como afuera, la violencia interna y externa están aumentando peligrosamente.
¿Cómo reconocer la falta de paz externa y la paz interna?
Allí donde descubrimos violencia no existe la paz.
¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar?
—> Comenzemos por aplicar “El Plan”.



